Cada mañana, desde las 5:30 a.m., los pintores de Metro ya están en marcha.
Se reúnen en la instalación de mantenimiento de Metro, ubicada en Pacific Boulevard en Vernon —la base de operaciones del equipo— donde revisan las asignaciones, cargan las camionetas con materiales y se preparan para una jornada que podría llevarlos a casi cualquier punto del sistema de Metro.
Algunos se dirigen a las estaciones de tren, mientras que otros pueden trabajar en áreas de autobuses, estacionamientos, la sede central de Metro (en Union Station) y otros lugares. En conjunto, son los encargados de aplicar nuevas capas de pintura en elementos que son vistos y utilizados por millones de pasajeros cada año con el fin de mantener estructuras, superficies y señalización de seguridad en óptimo estado.
“Mi equipo se encarga de darle color a Metro”, afirma Angie Godinez, supervisora del mantenimiento de instalaciones y propiedades.
No obstante, el lienzo es enorme.



Su equipo, de 16 personas, se encarga del mantenimiento de las superficies pintadas en las 115 estaciones de tren y las 17 divisiones de autobuses y trenes de Metro. En un día cualquiera, esto puede implicar pintar paredes, cercas, ascensores, postes de alumbrado, puertas, señalización y jardineras, o volver a marcar las líneas de los estacionamientos para empleados y usuarios. Entre bastidores, también aplican el mismo nivel de atención al detalle en lo que se refiere a oficinas, baños, cocinas y otras áreas destinadas al personal.
El trabajo también exige buen ojo para el color. “A veces hay que ajustar y mezclar colores en lugar de simplemente abrir un bote y pintar”, comenta el pintor Ernesto “Ernie” Raigoza. “De vez en cuando, hay que hacer de químico”.
Sin embargo, no todos los proyectos se refieren a pintar. Una de las responsabilidades más especializadas del equipo es la instalación de señalización de seguridad, incluida la línea amarilla de precaución que se encuentra en las estaciones de tren de Metro.
“Lo hacemos mediante un proceso llamado termoplástico”, explica Juan Raigoza, otro pintor de Metro que lleva 10 años trabajando en la agencia.
Esta técnica comienza con la retirada del material antiguo y la limpieza de la superficie. Luego, los pintores aplican un sellador antes de colocar las nuevas piezas y las plantillas para las líneas de advertencia. Una vez que todo está en su sitio, utilizan un soplete para calentar el material con el fin del que se adhiera a la superficie.
“Gran parte de este trabajo tiene como fin la seguridad de las personas”, afirma Juan. Añade que lo más gratificante del trabajo es ver cómo el público valora la labor del equipo. “Los pasajeros nos dicen que estamos haciendo un gran trabajo, que Metro está haciendo un buen trabajo”, comenta. “Es una gran satisfacción poder ayudar [al público] y ver a la gente contenta cuando llega a las estaciones”.





La seguridad es una parte fundamental del trabajo de este equipo. Los pintores inspeccionan periódicamente las estaciones de toda la red y ayudan a identificar las zonas que requieren atención.
“Si observamos algo que deba repararse para garantizar la seguridad pública, volvemos y lo solucionamos de inmediato”, comenta Angie.
Eso sí, algunas estaciones requieren un mantenimiento más frecuente que otras. Un buen ejemplo de ello es la estación Pico de las Líneas A y E, una de las paradas más concurridas de Metro en el centro de Los Ángeles.
“Acudimos allí cada tres meses para verificar su estado”, explica Angie. “A menudo, las cercas se deterioran rápidamente y los bancos requieren atención adicional”.
Además del mantenimiento de rutina, el equipo también lleva a cabo proyectos especiales. Por ejemplo, durante el último año, los pintores realizaron trabajos de renovación en la Línea C, restaurando ascensores, postes de iluminación y otros elementos. También han trabajado en la estación Harbor Freeway, un punto de transbordo clave para los usuarios.


Y uno de los proyectos más visibles de este año se llevó a cabo en la estación North Hollywood, un importante centro de transporte que da servicio a la Línea B y conecta a los pasajeros con numerosas rutas de autobús en el Valle de San Fernando.
Allí, el personal de pintura renovó la icónica estructura de la cúpula, las cercas, las marquesinas de las paradas de autobús y los bancos, como parte de los esfuerzos continuos para mantener la estación en buen estado y con un ambiente acogedor.
Aquí, un dato rápido sobre Metro: ¡incluir las cercas y los asientos del área de autobuses en la estación de NoHo no fue casualidad! Si bien más del 90% de las paradas de autobús atendidas por Metro reciben mantenimiento por parte de las ciudades locales, las instalaciones de la estación de NoHo se encuentran en terrenos propiedad de Metro, por lo que su mantenimiento pasó a formar parte de las responsabilidades de este equipo.





Para la icónica cúpula de la estación se requirió una preparación considerable. “Lijamos la superficie, raspamos el material suelto, hicimos algunas reparaciones y aplicamos el imprimante”, explica el pintor Anselmo Muñoz. “Después, aplicamos dos capas de pintura”.
El trabajo se completó en menos tiempo del previsto. “Nos dieron un mes para hacerlo”, recuerda Anselmo. “Le dedicamos muchas horas y trajimos personal adicional para cumplir el objetivo. Con ello, logramos terminar antes de lo programado”.
Para el pintor Martin García, ver la transformación de las estructuras es una de las partes más gratificantes del trabajo. “Cuando ves el trabajo desde el principio hasta el final, es increíble lo que puede lograr una labor de pintura”, dice García. “Al terminar, miras el cambio y te quedas como ‘Wow’”.
Mientras Los Ángeles se prepara para recibir a visitantes de todo el mundo para la próxima Copa del Mundo, el equipo afirma que su prioridad sigue siendo la gente —los pasajeros que utilizan el Metro a diario. “Hacemos esto para el público, para los residentes locales, porque son ellos quienes lo ven todos los días”, comenta Martin.
Metro cuenta con muchos pintores que trabajan entre bastidores, pero su labor es visible en todo el sistema: en el color, el cuidado y la atención que dedican a cada proyecto. “Me siento muy orgulloso de lo que hago”, dice Anselmo. “Creo que damos vida a las estaciones”.
