¿Ya viste alguno de los autobuses de Metro con llamativos colores durante esta Copa Mundial circulando por Los Ángeles?
Su diseño, que no pasa desapercibido, ha sido muy visible en las últimas semanas. Y es que como proveedor oficial de transporte público en Los Angeles por el Mundial 2026, Metro ha transformado 196 autobuses con calcomanías especiales, convirtiendo su conocida flota naranja en celebraciones móviles durante uno de los eventos deportivos más festejados del planeta.
Para Metro, esta campaña supuso mucho más que gráficos llamativos.
“En colaboración con la Comisión de Deportes y Entretenimiento de Los Ángeles, nos entusiasma llevar la emoción de la Copa Mundial tanto a los residentes de Los Ángeles como a los visitantes. Y ¿qué mejor manera de destacar a Metro como la mejor opción para llegar a los partidos, zonas oficiales para aficionados y a celebraciones en todo el condado que llevando la fiesta a nuestros autobuses?”, indica Kristie Crawford, directora de marketing de Metro.
Pero preparar estos autobuses para salir a la calle requirió mucho más que simplemente colocarles un adhesivo gigante.
“Se necesitaron poco más de 1,000 pies cuadrados de vinilo para cubrir ambos laterales y la parte trasera de cada autobús que mide 40 pies de largo”, explica Bryan Papp, director de operaciones de transporte en Outfront —socio publicitario de Metro para este proyecto de autobuses y responsable del proceso de instalación.
El vinilo cuenta con un reverso adhesivo y con una capa de laminado protector contra los rayos UV, diseñado para resistir la intemperie —incluido el sol abrasador del sur de California— lo que ayuda a prevenir la decoloración con el paso del tiempo.
Para cada autobús se necesitaron 10 paneles de vinilo de casi 112 pulgadas de alto y 48 pulgadas de ancho. Los trabajadores se encargaron de alinear cuidadosamente cada sección, superponiéndolas media pulgada, para garantizar que los rostros, las letras y los gráficos quedaran correctamente alineados a lo largo de todo el autobús.
Aunque el resultado final pueda parecer sencillo, fue fruto de meses de coordinación, cientos de horas de trabajo y el esfuerzo de equipos desplegados en 10 divisiones de autobuses de Metro. La instalación comenzó a mediados de marzo, con equipos que rotulaban los autobuses en las instalaciones de mantenimiento repartidas por todo el condado de Los Ángeles.
Antes de que la primera pieza de vinilo entrara en contacto con el autobús, los equipos tuvieron que limpiar el autobús con una mezcla de alcohol isopropílico y agua para asegurarse de eliminar el polvo, la grasa o cualquier suciedad de la carretera de la superficie.
A continuación, revisaban los esquemas de diseño y tomaban medidas precisas para garantizar que cada gráfico se colocara exactamente en su sitio. Posteriormente, los gráficos se colocaron en orden y se posicionaron con cuidado antes de aplicar el primer panel.
Ya de ahí, comenzaba una labor minuciosa.
Un equipo de dos o tres trabajadores, todos con buen ojo y pulso firme, dedicó entre ocho y nueve horas a rotular cada autobús. Usaron espátulas especiales para eliminar las burbujas de aire y alinear las calcomanía. Y en lugar de usar una cuchilla convencional, emplearon una herramienta de corte con protección —algo así como una cuchilla resguardada— para realizar cortes limpios alrededor de puertas, ventanas, rejillas de ventilación y luces sin dañar la pintura del autobús.
Las zonas más difíciles fueron las puertas, donde los instaladores tuvieron que realizar cortes intrincados, y la parte trasera del autobús, que cuenta con múltiples rejillas de ventilación y otros detalles que requirieron un corte preciso.
Siempre que era posible, los equipos prefiieron trabajar durante la noche ya que el calor durante la mañana podía producir que el vinilo se estire, dificultando la correcta alineación de los gráficos.
El paso final es algo que la mayoría de los pasajeros casi nunca ve.
Una vez instalados los gráficos, el equipo tenía que volver a colocar todas las etiquetas que habían quedado cubiertas por el vinilo, incluidas las calcomanías de seguridad, los números de identificación del autobús, las etiquetas de gas natural comprimido, las marcas de la batería y otras señalizaciones importantes.
También tuvieron que sustituír los gráficos de las ventanas por un material perforado —conocido como vinilo microperforado— esto es esencial ya que permite a los pasajeros ver hacia el exterior manteniendo la visibilidad y la seguridad.
Los pasajeros van a ver estos autobuses rotulados por todo el condado de Los Ángeles hasta el final del Mundial. Si bien algunos circularán cerca de las principales sedes de la Copa del Mundo, los autobuses seguirán prestando servicio a las comunidades de toda la red de Metro y brindando a miles de personas la oportunidad de verlos durante el torneo, ya sea que se dirijan a un partido, a una zona de aficionados o simplemente a realizar sus actividades cotidianas.
“Queremos que los pasajeros sientan orgullo y emoción”, comenta Kristie. “Metro forma parte del ADN de Los Ángeles y queremos que, al subir a uno de estos autobuses, la gente sepa que estamos celebrando el torneo con ellos”.